COFRADIA SANTA MARIA DE LA ALHAMBRA


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PRESENTACION DEL CARTEL DE LA SEMANA SANTA GRANADA 2016

EXALTACIONES > PREGONES ESPECIALES

Ilustrísimo Señor Teniente de Alcalde y autoridades del Excelentísimo Ayuntamiento de Granada. Muy ilustre Señor Presidente de la Real Federación de Hermandades y Cofradías de Granada, Hermano Mayor de la Cofradía de Santa María de la Alhambra; Miembros de la Junta de Gobierno y del Pleno de la Real Federación de Hermandades y Cofradías de Granada, Junta de Gobierno de la Cofradía de Santa María de la Alhambra, cofrades y hermanos en Cristo, amigos todos.

1989, es el año en que por última vez la Cofradía de Santa María de la Alhambra, tenía el privilegio de ver a sus Sagrados Titulares representados en el Cartel Oficial de la Semana Santa de Granada; y 1989 es también el año de nacimiento de un servidor, que hoyos habla desde este atril en este maravilloso Salón de la Casa que a todos los granadinos representa. Las casualidades raramente existen y ésta es tan solo una prueba más de que la Virgen de las Angustias, ya desde mi nacimiento, me llamaba a ser cofrade y a formar parte de esta gran Hermandad.

No quiero ni puedo dejar pasar esta oportunidad para agradecer a Antonio Olivares, como Hermano Mayor, toda la confianza que ha depositado en mí, no sólo en el día de hoy, sino desde el primer instante de su mandato al frente de la Hermandad. Aún recuerdo cómo en el año 2009, en aquella gloriosa tarde de la Passio Granatensis, ya en el interior de la S.I. Catedral y pocos momentos antes de iniciar nuestro magno recorrido, se acercaba a mí, a un joven de 18 años que se encontraba ataviado en ese momento con el ropón de pertiguero, para ofrecerle ser el responsable de la Vocalía de Juventud y encabezar así, una de sus mayores apuestas a la postre conseguidas. Todo ello, a un chico para el que en ese momento el mero hecho de ser pertiguero y llevar sus ocho ciriales con orden y rectitud, le parecía una de las más grandes y honorables responsabilidades cofrades que había tenido. Era algo impensable para mí en aquel momento.

Al igual que uno nunca se imagina que con 24 años pueda ser Diputado Mayor de Gobierno de una Hermandad como la Alhambra, y mucho menos estar hoy aquí con todos vosotros. Todo esto no es más que un pequeño reflejo de toda una nueva generación de cofrades, que somos ya más que una realidad en nuestra Semana Santa, y que aprendiendo siempre de las generaciones que nos preceden y contando con su necesario apoyo,formamos parte del motor activo de muchas de nuestras Hermandades que han querido y han sabido cultivar a sus jóvenes para ser ya el presente de hoy, produciéndose así un continuo relevo generacional que ha permitido que nuestra Semana Santa se transmita de generación en generación hasta nuestros días.

Muchas gracias a mi Hermandad, a su Junta de Gobierno ya la Federación, al apoyo por supuesto tan importante de mi familia aquí presente, a mis compañeros de radio y a mis queridos amigos ¡cómo no!, espero ser digno y devolver hoy con mis palabras toda esta confianza que siempre habéis depositado en mí.

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Este acto es más que una presentación de un cartel, supone el comienzo de un ilusionante camino que nos llevará en los albores de la primavera a una nueva Semana Santa. Es el inicio de ensayos, actos y cultos, presentaciones, pregones… transcurrirán así, días y semanas llenas de incesante pasión cofrade, hasta que los primeros y tímidos rayos de sol de una nueva primavera bañen con su luz las calles, las fachadas de las iglesias y sus puertas de madera, que crujen al entreabrirse anunciando la llegada de un nuevo Domingo de Ramos, donde sólo ya la llave de plata más bonita que un cofrade pudiera soñar, haga corta esa espera.

Pero para eso, aún queda. Disfrutemos cofrades del camino y de los pequeños y maravillosos detalles del día a día. Integrémonos en la vida diaria de nuestras hermandades: ya sea en sus numerosos actos, charlas, cultos… o simplemente en la convivencia con los hermanos en las Casas de Hermandad.

Saboreemos la vida de los barrios cofrades, aprendiendo de sus costumbres y peculiaridades y participando en sus numerosas iniciativas. Para que al final y llegado el día por el que todos suspiramos, nos demos cuenta que vestir el hábito nazareno o portar sobre nuestros hombros o cerviz a nuestros Sagrados Titulares, es algo más que un simple entretenimiento. Ser Cofrade constituye una forma única de vivir y manifestar nuestra fe, de entender y vivir el hecho religioso.

Nuestra Semana Santa, es la puesta en escena que nuestra tierra escoge para la representación de sus más profundos valores transmitidos de generación en generación. Es la expresión del amor de Cristo en cada detalle, en las delicadas tallas que componen las imágenes, en el fino bordado de cada uno de los enseres, en la plata repujada, o en la belleza de la flor puesta con dulzura en cada esquina, en cada jarra y violetera de los pasos.

Así como la gota de cera del nazareno va dejando su huella en el suelo tras el paso de cada cofradía, éstas dejan su huella en toda una población que se concita en su tránsito, propiciando de esta forma la mayor catequesis pública que pueda llevarse a cabo. Así es nuestra Semana Santa por tantas cosas, única e incomparable en todo el mundo.

Con este nuevo 2016 que acabamos de estrenar, empiezan unos meses de actividad cofrade en los que Santa María de la Alhambra va a estar muy presente. La de este año va a ser una Cuaresma, si me permitís la expresión, muy de "azul Alhambra". Ya que la Virgen no sólo ha querido después de 27 años ser Cartel Oficial de nuestra Semana Santa, sino que además y más importante aún, la imagen de Nuestra Señora de las Angustias Coronada de Santa María de la Alhambra será por primera vez en su historia la encargada de presidir el Vía Crucis Oficial de nuestra ciudad en el interior de la S.I. Catedral. Sin duda viviremos momentos que nos regalarán escenas únicas junto a la portentosa talla de Torcuato Ruiz del Peral, permitiendo contemplarla de una manera distinta, mucho más cercana e íntima, a la que estamos acostumbrados cada Sábado Santo.

Pero para ello debemos comenzar por hoy, y hoy nos reúne este maravilloso cartel que nos anuncia la llegada de la Semana Santa del año 2016, obra de José Velasco Fernández, gran fotógrafo, gran cofrade de la Hermandad de los Salesianos y mejor persona, y supone merecidamente su segundo Cartel Oficial de la Semana Santa de Granada, el primero obtenido en el año 2014 siendo además ese en concreto, premiado como mejor Cartel de la Semana Santa Andaluza en su vigésimo quinta edición, y sinceramente no auguro un futuro muy distinto para este, el tiempo lo dirá.

Y es que al final el trabajo bien hecho siempre tiene su recompensa. Las largas jornadas cargando con cámara, objetivos y trípode, de programar minuciosamente y con itinerario en mano, qué rincones podrían ofrecer las mejores instantáneas al paso de cada hermandad, de ir de aquí para allá sin descanso sosteniendo siempre con mil cuidados, un equipo fotográfico que conforme avanzan las horas y el cansancio hace mella, pareciera pesar el doble que al comienzo de la jornada. Y pese a todo ello, se descubre en el fotógrafo una habilidad sin igual en nuestra Semana Santa, siendo capaz de atravesar de un lado a otro de la ciudad ríos y mareas de gente para poder desembocar finalmente en la calle buscada con la esquina perfecta y a la hora precisa desde donde poder obtener aquel encuadre anhelado y soñado. Y al final, la mayor de las recompensas alejada de premios y distinciones, no es más que la pura fotografía. Esa sensación que el fotógrafo siente en su interior al visionar su obra y saber con orgullo que ha captado con maestría la esencia del momento.

Sirva esta presentación de reconocimiento a la labor callada de muchos fotógrafos, que como José Velasco, captan desde sus visores las más bellas estampas que luego recordaremos durante todo el año.

Permitidme que diga que no son sólo meras fotografías, son emociones, sentimientos, incluso sonidos y olores los que quedan congelados en una imagen que a partir de ese instante, se convierte en una puerta abierta para que todos nuestros sentidos seinunden de aquel mágico momento.

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Y así es, José Velasco consigue en tan bella estampa que nuestros sentidos despierten al contemplarla. Y es que al verla huelo a jazmín, a naranjo y a azahar… a una suave fragancia que viene directamente de los Jardines del Generalife, que ese día hace del dulce aroma de sus flores, la mejor brisa de incienso que nadie oliera para perfumar el camino de Nuestra Señora. Puedo sentir de igual forma en mis oídos el murmullo del agua oculta que bajo la Alhambra como Tú llora; o cómo la campana de la Vela suena, hora tras hora, susurrándole a Granada que su Palacio, la Virgen de las Angustias tan solo por unas horas deja. Veo cómo la luz de la cera que con mimo a tus pies nuestras muchas ofrendas y plegarias lleva, ilumina con calidez tu rostro, permitiendo contemplar en ese alternativo acontecer de luces y sombras,la hermosura viva de tu dulce semblante. Y es que ¡qué bonita estás, Madre, a la luz de las velas!. O siento cómo la tímida brisa de una noche primaveral se pasea entre árboles y ramas, entre patios de arrayanes, murallas y almenas, para posarse en tu trono y mecer con ternura tu sudario, queriendo enjugar de tu rostro, si pudiera, todo el dolor de tus penas.

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Es sin duda, un cartel que nos transporta y se encuentra lleno de matices donde poder recrearse. La imagen en sí, representa una de las estampas más bellas y conocidas de nuestra Semana Santa, como es la entrada de Nuestra Señora de las Angustias Coronada por la Puerta del Vino en su regreso a la Alhambra, camino ya de su Iglesia por la Calle Real en la noche del Sábado Santo. Momentos como el que vemos representado hoy en este cartel, entre otros muchos, han contribuido decisivamente a exportar en el mundo la singularidad de la Semana Santa de Granada y con ello, a su más que merecida declaración de Interés Turístico Internacional, de la que todos los cofrades nos podemos sentir muy orgullosos.

La entrada de la hermandad por la Puerta del Vino, constituyepor su belleza plástica uno de los momentos más fotografiados en el Sábado Santo, pero sin embargo y pese a ello, su autor nos muestra que la fotografía siempre se puede reinventar, capturando con su cámara una perspectiva que aún no conocíamos en ese encuadre.

Aparece en escena, junto a la Puerta del Vino, la muralla oriental de la fortaleza que conforma la Alcazaba, con la imponente y robusta imagen de la Torre del Homenaje en primer plano, y tímidamente también se asoma, en un intento de ser testigo del momento, la Torre Quebrada. Es en una de estas torres, en concreto la del Homenaje, donde se cree que se estableció el fundador de la Alhambra, Al-hamar, cuando decidió construir aquí su palacio. Estas torres, que se alzan firmes y esbeltas frente al paso de los siglos, parecen en sí mismas analogía y símbolo de la fortaleza, del valor y del aguante extremo de la Virgen María quedando en el calvario al pie de la cruz, donde como el anciano Simeón profetizó "una espada atravesará tu alma", y pese a ello ahí sigue María, Torre de David y Torre de Marfil, enseñándonos y dando ejemplo de la gallardía con la que debemos afrontar el dolor como precio del amor sin medida a los demás.

Bajo esas torres, se encuentra la Plaza de los Aljibes, donde la historia cofrade nos cuenta una de las más bellas crónicas de nuestra Semana Santa. Una placa situada aquí, en la entrada de esta noble casa del Ayuntamiento de Granada recoge en parte esta historia, mostrando con orgullo para la posteridad cómo estos muros y paredes se convirtieron en cobijo y casa de Santa María de la Alhambra, protegiéndola de la lluvia en la noche de aquel Jueves Santo del año 1944, cuando las inclemencias del tiempo sorprendieron a la Hermandad en su bajada penitencial a la ciudad y obligaron a refugiar la Sagrada Imagen en este lugar.

Al día siguiente, en la mañana del Viernes Santo, los granadinos, en un acto de la mayor devoción popular, portaron sobre sus hombros el trono con la imagen de Nuestra Señora de las Angustias, para devolverla al palacio de donde es Reina y Señora. Así es como la imagen en loor de multitudes subió poco a poco la colina roja, atravesando sus frondosos bosques hasta llegar a la explanada del Aljibe junto a la Torre del Cubo, para asomarse y bendecir a la ciudad, con el Albayzin y el Sacromonte al fondo como testigos privilegiados de aquella efeméride para el recuerdo.

Ésta, como otras muchas en nuestra ciudad, son historias que sin duda merece la pena recordar y transmitir, pues reflejan la devoción popular durante años de todo un pueblo, que ha sabido y querido transmitir ese cariño constante hacia una determinada advocación a lo largo de siglos de historia. Y ahora más que nunca, somos nosotros, todos los aquí presentes, los que tenemos la responsabilidad de coger ese testigo para entregarlo a las generaciones futuras que sin duda vendrán, para que dentro de muchos años, con orgullo puedan hablar como nosotros lo hacemos del legado que nos dejaron.

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Tras este pequeño inciso, nos detenemos de nuevo en la instantánea de José Velasco, que conforma un cartel íntimo, con embrujo granadino y sabor cofrade. Encontramos el embrujo de las noches alhambreñas, en un recinto en el que cuando el sol cae en el horizonte, la atmósfera se envuelve de un halo misterioso impregnado en cada una de sus puertas y murallas, paredes y palacios que respiran y encierran leyendas de siglos de historia. Hayamos un recinto que transforma en la noche del Sábado Santo el alboroto de miles de visitantes por el bullicio más recoleto del ambiente cofrade que espera la recogía de una hermandad que como siempre, elegante reaparece tras horas de estación de penitencia. Y es que no hay nada como el sabor cofrade de una recogía en la intimidad de la noche, que tiñe con su sombra los silencios sólo rotos en la distancia, por el eco de una marcha que anuncia la llegada del cortejo.

Ya sí, a lo lejos, con pausado pero decidido caminar se intuyen nazarenos de capa al viento, con ricos bordados en trajes hechos con telas en damasco azul y crema sobre chapines de plata. Un cortejo único en la calle, que es reflejo de la impronta de una hermandad que quiere cuidar cada uno de sus detalles, desde el orden de sus integrantes y la colocación de sus ricas insignias, hasta la exquisita flor del calvario o la sensibilidad en la adecuación de los sones que acompañan a María y a su Hijo en el misterio que representa. Nazarenos y camareras conforman largas filas de cirios que poco a poco avanzan, iluminando caminos empedrados que descubren asombrosas puertas con arcos de herradura, hasta poder vislumbrar aún en la distancia, la Iglesia de Santa María de la Alhambra.

Poco a poco todo se va cumpliendo en la noche. En un instante de impasse, mientras las parejas de hermanos del numeroso cortejo avanzan lentamente, nos da tiempo a alzar la vista y recrearnos por unos minutos en tan bello monumento. Y es que, esta es la idiosincrasia que nos ofrece esta hermandad, única por su sede, donde la vista por momentos no sabe si detenerse en cada uno de los enseres, contemplando la finura y el delicado acabado de sus bordados o impregnarse de la fastuosa belleza del monumento. Es en esta combinación, donde pareciera como si en algunos de estos enseres de inspiración nazarí, la misma Alhambra hubiera hecho de sus paredes terciopelo azul y de sus motivos decorativos hilos de oro y plata, para regalar los más bellos bordados a la hermandad que con mimo acoge todo el año.

Nuestra mirada, se dirige ahora a la Puerta del Vino, que en claro contraste con la robusta Alcazaba, ofrece entre luces y sombras, tonalidades de matices que nos descubren arcos de herradura y dinteles adovelados, que parecieran hechos ex profesamente para el paso de una hermandad cada Sábado Santo. En esta puerta, no sobra ni falta un centímetro, todo cuadra a la perfección, sugiriéndonos incluso nuestra mente al contemplarla como si la génesis de tan bello pórtico fuera la misma Cofradía. Nuestra vista, entre asombro y admiración, entre desconcierto por momentos y fascinación, prosigue y se detiene ahora en la extraordinaria decoración del arco, con las albanegas realizadas en cerámica de cuerda seca en tonos azules, verdosos y blancos, o en la composición en yesería que enmarca las ventanas gemelas del balcón de la planta superior, donde en su interior y tras las celosías nazaríes de madera, miradas de siglos de historia parecieran asomarse también cada año a la espera.

Y entre tanto y tanto y sin darnos cuenta, de repente aparece Ella, situada sobre la misma Alhambra, que ese día convierte su palacio en trono de plata y hace de sus fuentes tu mejor peana, para que en esa tarde puedas bajar y pasear tus Angustias a Granada. Todas las miradas de los allí presentes se dirigen a Ti, ya no les distrae nada, y es que cuando apareces, hasta uno de los monumentos más bellos que en la tierra existiera, se hace pequeño ante tu hermosura. Tú eres la rosa más bella del jardín de la Alhambra, la más preciosa perla que jamás mortal tuviera, semblante de mirada serena, que pese al mayor dolor que es perder a un hijo, a todos con dulzura llena.

El murmullo previo ha dejado paso a la expectación del silencio, quebrado solo por el rachear de una cuadrilla costalera que atraviesa con maestría la Puerta del Vino, haciendo parecer una vez más fácil lo difícil, posible lo imposible. Guiados por la voz de su capataz y en otra chicotá de esfuerzo y corazón, sortean la última gran puerta que separa a la Virgen de su iglesia. "¡Ahí queó!" exclama el capataz haciendo sonar la campana para dar un merecido respiro al empeño costalero. El paso se detiene, y la cruz de taracea que en cada puerta obra el milagro de descender hasta los pies del calvario, vuelve a subir a su posición original, para mostrar en todo su esplendor el misterio que al pie de la Cruz se representa.
Ahí está María sosteniendo a su hijo a los pies de la cruz, sobre un calvario roto con multitud de pétalos de rosas, muestra del cariño con el que la ciudad te ha recibido, haciendo de sus calles un balcón permanente al que asomarte, en un momento que capta la esencia imperturbable de la cofradía.

La imagen, surge así imponente como en un paisaje de cuento, meciéndose entre bambalinas de castaños y cipreses, enmarcada entre cresterías nazaríes y bajo el palio bordado del azul soñoliento de la noche, que parece fundirse en la oscuridad de su manto sólo rota por el resplandor dorado del encaje, que cercano a su rostro, recoge destellos de amaneceres infinitos y ocasos eternos, para mostrarnos, que aún en la mayor de las tinieblas siempre hay luz, que en la más lúgubre oscuridad, siempre hay esperanza.

"¿Por qué avanza?" se pregunta un niño con voz tierna, y su madre le responde que la Virgen, a su casa ya regresa. "¿Cómo ha pasado todo tan rápido?" Se pregunta también un cofrade mirando a Jesús caído entre los brazos de María. Si hace nada era Domingo de Ramos y entre palmas y olivos, Jesús a lomos de un borrico entraba triunfalmente en la Jerusalén de Granada, pidiendo venia a una ciudad que por supuesto se la concedía. Recuerdos de esos días vienen a nuestra cabeza, instantes de una Semana Santa que abre majestuosa las puertas de sus iglesias para transformar la ciudad en evangelio vivo de la pasión del Señor.

Días, en que cada levantá se convierte en una catequesis pública del amor infinito que Jesús nos profesa, una Semana Santa en la que Granada entera acoge el camino de Jesús y María en sus diferentes advocaciones. Calles que inesperadamente se transforman en esquinas en las que contemplar con sobrecogimiento revirás imposibles, o avenidas que son capaces de transformarse en las más estrechas calles por las que sentir de cerca la pasión hecha cofradía.

Porque sólo Tú Señor, tuviste Humildad en tu Soledad de Oración en el Huerto de los Olivos. Misericordia y Perdón para aquellos que gritaban en tu Sentencia "¡crucifícale, crucifícale!" Porque ya en tu última Cena anunciaste que serías Cautivo para la Redención de los pecados del mundo, y el agua de tu costado atravesado por la Lanza de Longinos sería fuente para la vida eterna y la salvación del hombre.

Camino del Gólgota tuviste Paciencia en tu largo Vía Crucis de Amargura, y a la Tercera Caída, cuando ya casi no te quedaban fuerzas, Trabajo para seguir adelante. Y ya en la Meditación de la cruz, Despojado de tu rango de Rey, no pediste Rescate alguno porque así en tu Pasión estaba escrito, que el Hijo del Hombre sería entregado por nosotros.

Expiración, Buena Muerte y Silencio en Granada ante el último aliento del redentor.
Ya sólo quedabas Tú Madre, Reina y Señora de la Alhambra, para que una vez descendido, antes de que lo trasladaran al Sepulcro, cogerlo entre tus brazos y pasear tus Angustias por Granada con la única espera, con el único Consuelo de que la Gloria de la Resurrección te lo devuelva.

Te miro, y aún cuando veo tu mano entrelazada con la de tu Hijo me pregunto: ¿Eres Tú, Madre, la que la sostiene? O es Él quien aún sin vida te sostiene a ti...


Ya, todo se acaba…
la noche avanza camino del alba,
tras el paso suena la última marcha:

Armonía de madrugada, aliento del costalero,
sones de caricias veladas que recogen en un momento
esencias de toda una Semana Santa.

Son emociones que a las palabras escapan,
es la brisa que se mece en tu cara
o la luna que en el cielo se asoma para no perderse nada.

Tambores templados, notas trágicas,
son las mismas campanas que anuncian tu llegada
o los ecos que te acunan en tu paso de plata.

Acordes del alma, oración sin palabras,
es el nazareno que vuelve su mirada
y aquella lágrima que por su rostro baja.

Es el costalero que con esfuerzo avanza,
es la flor de su peana, es la cera chorreada,
Es el dolor de su rostro que con dulzura calla.

Es el final que jamás nadie soñara,
es la marcha entre las marchas
es….


Suena al piano" la madrugá" de Abel Moreno.



Salvador Sánchez Muñoz
Presentación del Cartel Oficial de la Semana Santa del año 2016.



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